lunes, 7 de enero de 2019

Nuevamente mi primera entrada, pero del 2019!

 Hola querido lector. Hace dos días, hace un año atrás comenzaba con este modesto (lo sigue siendo) blog. Que me reditúa? Simplemente la satisfacción de que algún alma que pulula por este universo web en algún lugar del mundo lea lo que escribo, se quede con un poquito de eso y lo tenga en el pensamiento aunque sea un día de su vida. Si es así me doy mas que por satisfecho. Gracias por acompañarme y leer estas breves pero sentidas entradas en las que dejo impregnadas un poco de mi pensamiento, otro tanto de mi persona y otro tanto de mi corazón.



martes, 18 de diciembre de 2018

O mio babbino caro.

 Como había mencionado en la ultima entrada donde escribí sobre el Arca Rusa, tal cual lo dicho, me dedico en esta ocasión a narrar sobre el fin de un periodo, de una época. Como ya sabemos la música es un reflejo de la cultura y del tiempo en la que fue compuesta. Este año estuve muy en contacto con lo que fue el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial y creo que es interesante citar esta aria musical de la opera "Gianni Schicchi"a la cual Giacomo Puccini le dio la música. Esta opera terminada y estrenada a fines de 1918 a pesar de ser una obra cómica contiene en uno de sus fragmentos una carga de tristeza innegable. Su aria que es el titulo de esta entrada "O mio babbino caro" posee el reflejo de la tristeza y diría el lamento de una época que a sabiendas del compositor parece perecer y a el mismo le a dejado cicatrices (perdió una hermana de gripe española aquel año). Plasma un sentimiento hondo y sentido que es el reflejo de los que vivieron el fin de aquella catástrofe. 

 Puccini tuvo en mi opinión la brillante capacidad de transmitir a través de su música a aquellos espectadores que se encontraban presentes aquel día catorce de diciembre de 1918 en el Metropolitan Opera House de Nueva York donde fue estrenada, una carga emotiva que recordaría a mas de un ciudadano que a diez días de noche buena en muchas mesas por los hogares de todo el orbe habrá sillas vacías. 

 (Si quieres escuchar el aria puedes hacerlo aquí.)

 Valoremos lo que tenemos y a quienes tenemos a nuestro lado en la mesa, porque no hacen falta tragedias colosales, las sillas pueden que queden vacías tan solo con el paso de los años... A todos mis lectores les deseo una Feliz Navidad.







martes, 27 de noviembre de 2018

El arca Rusa.

 Hace unos años atrás que vi esta magnifica película y desde entonces que tengo ganas de escribir sobre ella. Voy a hacer de esta entrada la antesala de una continuación que calculo escribiré en poco tiempo. Básicamente en lo relacionado al fin de un periodo, de una era o de una época. Como le queramos llamar. Eso es lo que el Arca Rusa transmite en su magistral final. Aleksandr Sokúrov tiene el enorme talento de transmitir a través de aquel personaje "El Europeo" un deje de melancolía en ese ultimo baile imperial en el palacio de invierno. Pocas veces una película me ha hecho sentir esa clase de emociones con el presagio amargo, sentido por la culminación de una noche de fiesta como algo que no va a volver. Y aquel personaje de extrañas gesticulaciones se deshace en la melancolía que se adueña de sus expresiones. El baile, la pompa, la elegancia, la educación y esa familia imperial con sus alegres duquesas que parecen hadas que danzan alegres en los pasillos de aquel palacio. Quien diría que en tan solo cinco años todos serán asesinados. Sin dudas el film deja plasmado en el espectador una nostalgia por un tiempo que se fue, por algo que jamas volverá que parece haber sido mentira que existiera como si habláramos de un hermoso sueño en una noche de verano.

 A quien le guste la historia (Rusa en este caso) se la recomiendo. A quien le guste abrazarse a los tiempos del ayer le obligaría a verla. Puedo asegurarles no se van a arrepentir. En fin diría que si los que vivieron aquellos tiempos y fueron desgraciados testigos de como aquella época termino para ver en lo que se fue transformando el mundo. Se ajustaría a ellos la frase de otros siglos para el conocido diagnostico, muchos habrán muerto de melancolía...

 Les dejo un enlace para que vean de que se trata.



martes, 20 de noviembre de 2018

Cosas que alguna vez escribí Vol. I: El silencio.

 Decidí hoy comenzar a publicar cosas que en algún momento escribí, por desahogo, por esparcimiento, para dar un consejo o porque simplemente me llegaron a la mente. En fin, esta sera la primera de muchas entradas. Nos volveremos a encontrar una de estas noches...


 Muchas veces el silencio, resulta ser el bálsamo donde nuestras mentes reposan, el oasis en el desierto.  Ese refugio tan nuestro donde aprendemos a sanarnos para levantarnos y seguir adelante. Es el néctar de los sabios. Es el curador del alma… Es el gobernante del templo de nuestra conciencia. No hay nada mejor que de vez en cuando tener una conversación con uno mismo. Un debate interno en el que nuestras metas, sueños  y sentimientos se someten al juicio de nuestros pensamientos. Tranquila mi amiga y abraza por un rato el silencio.

(Foto de Rob Visser)




miércoles, 7 de noviembre de 2018

Noches de noviembre...

 Noviembre, por estas latitudes los días empiezan a notarse mas largos y las noches aunque mas efímeras tienen un encanto especial. Aquí en mi ciudad hay una zona de lomas engalanada de bellas casas y chalets de piedra, estas generalmente tienen al menos un pequeño jardín o una entrada ornamentada con plantas y flores. Por esta época es cuando se vuelve propicio salir a caminar por la noche y subir la loma y respirar ese olor a flores y arbustos frescos que al aire mezclado con el roció hacen una delicada fragancia para los sentidos. Y seguir camino arriba y desembocar en las playas solitarias y por fin detenerse a contemplar ese mar tenido de plata por el esférico candil que con delicadeza lo cubre de tenue luz. Y es ahí que me quedo un rato sentado respirando y observando tanta armonía y recuerdo a Debussy y trato de imaginar aquellas noches de antaño de la Belle Époque Parisina y en la belleza de las horas nocturnas que como un remanso, como un oasis en el medio del desierto, hace que nuestras almas fatigadas se tomen un tiempo para deshacerse de tanto cansancio, de tantos problemas, de las pesadas cargas que conllevan la rutina. Para mirar al cielo, las estrellas y ese mar coloreado de luces e inspirarse y volver a soñar con las cosas que hemos dejado en el olvido. 

 Y para mi desgracia ya estarán lejos aquellas noches de hace mas de un siglo en aquel París que soñaba cosas imposibles en el que caballeros de frac inspiraban sus obras en el imaginario canto de las ninfas. Yo me pregunto habrá habido alguna de ellas en el Sena perdida? Quien dice, tal vez Debussy retrato en su música la tonada de alguna de sus liras...

 Que tenga usted mi huésped fugaz, una buena noche.



lunes, 5 de noviembre de 2018

Aquellos ojos, aquellas mujeres, aquel arte....

 Hace unas noches atrás me encontraba viendo imágenes viejas e ilustraciones de época. Y fue un poco por buscar y otro tanto por casualidad que me tope con la imagen que acompaña esta entrada. Aquella mujer sin nombre de la que no se sabe nada tan solo que fue portadora de una singular belleza que caracterizaba a las mujeres de aquel tiempo y aun sin datos de ella, su recuerdo existe en esa única foto tomada en un lejano 1924. (Otra coincidencia es que suelo encontrar muchas cosas de aquel año pero eso lo dejare para otra entrada.) Y reflexionaba sobre las imágenes y su valor como hoy día parece tan degradado cuando cada uno de nosotros tiene dos lentes fotográficos en su celular falta de uno. Y poseemos desde en el mismo teléfono hasta en la computadora mil programas para retocar las imágenes de una manera tan abrumadora que todo termina con un resultado artificial como la fruta que compramos en el supermercado que poco tiene que ver su sabor con la que se saca de un lugar silvestre.

 Pero en fin fueron tantas cosas las que se me cruzaron por la mente en el corto tiempo de unos minutos, que nunca sabre porque pero aquellas musas que inspiraban a estos nuevos pintores de trípode y rollo del siglo XX. Guardaban algo en sus ojos que era único y especial, algo que murió con ellas hasta cierto punto porque quedo retratado en imágenes como algo una vez real y palpable que se transformo en leyenda. Simplemente eran sus ojos como si en ellos guardaran los tesoros de la Atlantida, aquellas musas de los años  10, 20 y 30 aquellas ninfas de blanco y negro y sepia. Guardaban en su mirada un místico encanto que aunque mil mujeres de las mas bellas retraten hoy día con las mismas técnicas sus ojos las delatan. Ellas no son las de antes...

 Y sobre el arte, tan hermoso y diría sagrado en tantas de sus expresiones que en resumen puedo decir que tiene ese poder de volver las cosas terrenales en algo divino y a una simple dama de la que ni el nombre se sabe, ni su vida sus rumbos y su destino, en una eterna belleza que no se marchitara con los años.

  
 "Dime que pasaran los años y me veré igual de joven. Vamos! endúlzame la mente con hermosas mentiras que como las flores se marchitaran en los suspiros de las noches. Por eso evítame el dolor que traen los años a través de los espejos. Y atrápame en una imagen como un fantasma de luz para así vivir por siempre en los ojos que me miren..."

Fotografía de Alfred Cheney Johnston (1924).


sábado, 27 de octubre de 2018

La tierra del olvido...

 Una vez oí hablar de una tierra mística y lejana, un sitio perdido en algún lugar remoto, donde los caminos se extravían entre pasos de montaña y el viento sopla a su libre antojo. Alguna vez oí hablar de ese páramo donde reposan las tumbas de caminantes de antaño rodeadas de pastizales de oro y de donde se dice que se siente el peso de los siglos, oculto entre brumas como un tesoro. Que los días parecen mas largos y que las noches son mas oscuras y que son mas estrellas en el cielo las que de lejos alumbran. Escuche decir que el tiempo parece transcurrir lentamente y que en el paisaje reina el silencio y el horizonte se viste de picos nevados. Que en ellos habitan las aves soberanas que son centinelas de aquel mundo perdido. Con la vista aguda sus ojos vigilan como los que observaban desde Burana. Hay..! Aquel tiempo ido... donde desde la exótica torre aquellos celaban sus dominios, hoy son polvo en el viento y sus nombres parte del olvido. Pero Burana aun aguarda a quien la descubra desde algún errante camino.



jueves, 18 de octubre de 2018

Cuando los pájaros callan...

 De aquel mes de mayo pasado me quedo esta imagen para el recuerdo de una caminata cuando caía la tarde. Hacia algo de frió y las calles empezaban a despojarse de sus caminantes como así las plazas. Y fue andando en mis distraídos pasos que levantando la mirada vi un viejo árbol de su verde vestimenta despojada, solo para vestirse de pájaros. E inmediatamente pensé en este blog que escribo cuando puedo, en su nombre y en los poemas que de a ratos esporádicos cuando tengo el corazón inflamado sea por una ilusión o por una pena o por los recuerdos escribo. Y los mire fijamente y me dije:

 Cuando los pájaros callan, por los atardeceres solitarios, van a acurrucarse y a reposar sus almas. Como yo reposo la mía tras las jornadas largas. Quien pudiera como ellos envueltos en plumas cobijar sus ansias y mantenerse erguidos esperando el mañana. Ojala yo pudiera cerrar los ojos y no poder contener las ansias y olvidar la fatiga de las horas trabajadas. Y envolverme de sueños tan hermosos como esos pájaros y dibujar la leve sonrisa fruto de mi esperanza, de encontrar al nuevo día un alma apasionada que refleje mi sonrisa y en sus ojos mi mirada...


jueves, 11 de octubre de 2018

Las cosas pasajeras...

 Aunque septiembre se fue sin dejar mucho que contar, recuerdo unas mañanas de visita en la casa de un amigo y se me viene a la mente un árbol de ciruelo que es la joya de su pequeño jardín. Este árbol durante unos pocos días al año, cuatro o cinco como mucho, florece de una manera tan intensa que pareciera volverse blanco. Y por unos efímeros días mantiene ese porte para luego entregar sus pétalos al suave viento augurio de temprana primavera donde aun el invierno se hace notar en sus noches como un huésped que no tiene muchas ganas de dejar la casa. Realmente por ese corto periodo de tiempo el jardín se vuelve un espectáculo natural, todo el lugar es invadido por abejas que aparecen de la nada de Dios sabe donde solo para volver a esfumarse cuando las flores se desnuden de sus pétalos y el suelo se tiña de una fría armonía y pareciera todo nevado.

 Sin dudarlo saque algunas fotos, algo tan bello y tan fugaz valía la pena de que quedara retratado. Y pensado en esos escasos días y esas flores que entregan su alma a la brisa matutina pensé en las cosas bellas y en las cosas efímeras, imagine de a ratos los buenos y los malos tiempos y las épocas pasadas. Y que todo, lo bueno como lo malo pasa... Todo pasa... una frase que para ciertos tiempos resulta ser promisoria y para otros una pesadilla que se avecina a paso lento pero constante. E imagine esas flores y las compare con mil cosas y en ellas vi las cosas de los hombres resumidas y pensé, que de alguna manera somos como esas flores que en los inagotables días de lo eterno al igual que ellas por algún motivo sea amor, o las humanas ambiciones que perseguimos entregamos nuestra esencia, nuestra existencia al tiempo que ondea incesante como aquel suave pero constante viento de primavera y pasamos a ser algo pasajero, algo bello que una vez existió pero como las pequeñas flores a estos días de mitad de octubre ya son solo un recuerdo...


domingo, 30 de septiembre de 2018

Tiempo de sequía...

 Septiembre no es un mes de los que mas me agraden y en esta ocasión se ha ganado los motivos. Se pasaron los días y yo sin poder tener la oportunidad de sentarme una noche a escribir unas lineas. Pero vendrán días mejores en los que se den los motivos y las horas me sean mas amenas. Moraleja, no siempre todas las cosas color de rosa vienen con la primavera. En mi caso mi mente trabaja mejor en otoño y en invierno!