lunes, 5 de julio de 2021

Retornando a Ganimedes...

 

 Fue uno de esos días mal nacidos, en el que se me ocurrió volver a los tiempos pasados. Un viejo reloj se asomó entre las olvidadas cosas que llevo guardadas, ese reloj de bolsillo detenido en el tiempo, como marcando una muerte…




 Un corazón mudo que sostengo entre mis dedos, ahí hace ya ni recuerdo cuando sus agujas perecieron en una media noche de 15 horas, en esa madrugada larga y lluviosa junto a una carta mojada que no quise leer. Sé que se marchó en silencioso paso bajo la tupida lluvia y desde aquella noche no la volví a ver. Y ahora absorto, este viejo fantasma vuelve a mi vida y me roba el aliento, noche negra de Ganimedes, fue la última de todas. Fue en la lluvia que se confundieron las lágrimas, las mías como las suyas y las palabras nunca se cruzaron, jamás nacieron de nuestras bocas. Y ahora aquí esta vida de caprichosos menesteres, me hace volver a donde nunca más jure.




 Un amigo de años me dijo, que por otra casualidad reencontré, “Ya no es lo mismo, las cosas cambiaron desde que te fuiste y aquel bar no ha sido la excepción, ahora todo tiene un toque francés.” Después de ello,  no deje de contar minutos y pasaron las horas y volví a pisar Ganimedes, sus muelles y el puerto. Las gaviotas rapases siempre a la caza, como los condenados pescadores, eternamente abocados a las mismas labores, hay cosas que nunca cambian... Camine por las sucias calles, el rostro se me transformo, sentí el paso del tiempo y por todos los rincones me asolaron los recuerdos como animales salvajes sedientos de mis penas. Baje la mirada y metí mis manos en los bolsillos, resignado a no tener más opciones tome ese camino que nunca olvide y llegue a un arrumbado sitio, donde un derruido cartel sobre el suelo anunciaba un nombre “La Fin”.




 Me detuve ante la puerta y cerré los ojos tratando de dilatar al menos unos segundos más ese encuentro inevitable que inconscientemente por tantos años había anhelado. Y ahí estaba el bar solitario, poco había cambiado de él más que su nombre, todo seguía igual. Las mesas, los taburetes y la barra llena de marcas de tantos tragos despachados a cuantos anónimos que por allí pasaron. Tan solo unos adornos me eran extraños y un joven muchacho que al preguntar por ella poco quiso decirme. Hasta que su voz interrumpió en el recinto y vi su figura reaparecer detrás de una roja cortina, era como una sombra, como un espectro del ayer, que de un pasado que creía olvidado volvió a asolar mis días. Y sus labios pronunciaron mi nombre, con los ojos atónitos y a la vez amables lo volvió a repetir nuevamente, con su dulce voz que era para mí ya un tesoro perdido. Sin sorprenderse como esperando este día, sabiendo que el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar. Mis ojos brillantes muy grandes se abrieron y ella pidió un momento a solas con su viejo amigo.  Las frases breves, el tono cortante de las palabras y el aire enrarecido, bebí ya ni sé que, masticando nervios.




 Solo le ofrecí volver para así sanar de ambos las cicatrices, corazón traidor! Nunca vuelvas, no hay que ser reincidente con una mujer. Y ella me dijo que otra vida había construido, que yo era demasiado para ella, que Ganimedes entero ya era pequeño para mi. Que siga mi camino, yo ya era parte del ayer. Sin más que decir resigne todas mis palabras y borre todos mis pensamientos, me fui en silencio sin un reproche, otro pedazo de vida dejado al olvido.

 Quien diría las vueltas del camino, el amor de mis mejores años me dejo por un tipo buscado por la ley. Y en el ocaso de esa jornada. Destino vengador, la vida nos encontró nuevamente, frente a ella, frente a él. Trato en vano de defenderlo y por cobardía o por un poco del amor que aún me guarda, no lo sé. Erro algunos disparos y no pudo lograr cuidar de aquel muchacho cobarde que nada valía.




 Para su consuelo le mencione, en algún tiempo el saldrá y lo podrás cuidar. Me di media vuelta y me retire en esa noche clara junto al muelle frente al mar. Volví a colocar mis manos en los bolsillos y saque nuevamente aquel corazón de engranajes muertos, hace ya tanto detenido. Y con alivio, sin pesares, junto con todo aquel pasado lejano se hundió en lo profundo del mar en ese largo día, esa interminable jornada que al fin había acabado. Ese efímero tiempo de verano en el que retorne a Ganimedes.




 Una breve narración del decimo capitulo del anime "Cowboy Bebop" titulado "Elegía de Ganimedes". Dedico este texto a un buen amigo al que gracias a el conocí esta obra maestra de la animación de la que soy adepto.  

 Cuando vi este episodio por primera vez no deje de pensar en Summertime, todo el tema me recuerda su atmosfera. Lo dejo interpretado por la fantástica Shaye Cohn en esta oportunidad al piano acompañando al Dr. Michael White. Grabado en 2019.




domingo, 16 de mayo de 2021

Llévame de vuelta al jardín del amor.


 Llévame de vuelta querida a mis años de juventud,
a cuando todo eran sueños e inocencia.

 Llévame de vuelta a los días radiantes donde mis ojos brillaban,
cuando miraban los tuyos.

 Llévame de vuelta al páramo de nuestro amor.
Susúrrame cosas bellas, que quiero soñar despierto.

 Amor siento que me deshago de tristeza,
como la flor que en otoño de sus pétalos se desnuda.

 Cuanto tiempo entregado al olvido,
no hay nada mas amargo que los días perdidos.

 Mi amada, como anhelo aquellos años,
donde las damas se sonrojaban por amor.

 Mas no hay imagen mas bella,
que la de una mujer ruborizada.

 Si pudiera ver tu sonrisa,
en lágrimas de alegría me derretiría.

 Llévame de vuelta al jardín del amor,
donde las reglas del tiempo no existen.

 Quiero contemplar el poema viviente de tu rostro
y amarlo con devoción.

 Amarlo así por siempre,
amarnos los dos.


 Pequeño poema que escribí en recuerdo a esta canción escrita en 1911, hace ya 110 años. Por Osborne Nat con música de Goetz E. Ray, grabada en 1912 por Charles Harrison y el Columbia Stellar Quartet. Esta canción, específicamente en esta versión, se encontraba entre las tres canciones mas escuchadas del ranking de los Estados Unidos en un día como hoy 16 de mayo de 1912. Posicionándose en el segundo puesto, el primer lugar lo tenia "Skeleton Rag" interpretado por el "American Quartet" y el tercero era un tema interpretado por el legendario cantante Enrico Caruso titulado "Love is Mine". 

 Fueron buenos tiempos para el amor...






martes, 27 de abril de 2021

El canasto y la vieja caja...

 
 Un día como todos, haciendo limpieza en una tarde cualquiera. Me empeñe en limpiar del armario el ultimo estante. Ese de abajo de todo que junto con el de mas arriba son los que menos usamos, pero especialmente el de abajo. Tan inaccesible a causa de que una de las puertas del mueble siempre esta cerrada por una enorme caja que se ubica justo delante y que no existe mas lugar que ese para colocarla. Ahí ese ultimo rincón casi vacío donde ni el polvo llega, mas solo la oscuridad y el silencio. Es el pequeño habitáculo de un canasto con recuerdos de infancia y una caja vieja. Ya que estaba haciendo limpieza a fondo me dispuse a no pasar por alto aquellas cosas de mis años pasados. Allí estaban, tal cual las había dejado cuando niño. Uno nunca deja de ser el mismo, las personas cambian pero siempre mantienen una esencia fundamental, especialmente ese espíritu infantil. El viejo tarro, alguna vez un pote de crema para manos donde guardaba las canicas. Decidí abrirlo y ahí estaba la de la suerte arriba de todas. Las contemple por un momento, que vasto para recordar muchos de aquellos días con sus momentos y como esa bolita de la suerte llego a mi mas por una casualidad de la vida que por otra cosa. Cerré el frasco nuevamente percatándome de que la pequeña bola de vidrio siguiera arriba de las demás. Y pensé, hay cosas que nunca cambiamos!...Y seguí hurgando entre los objetos... Recordaba los juguetes que se encontraban en las bolsas, tan solo tres pero con los mas preciados de mi infancia. Aquellos de los que nunca me deshice y dentro del canasto dos cuadernos de cuando estudiaba en la primaria y mas viejos aun otros dos cuadernillos ilustrados para aprender los números y las vocales. Recuerdo el día que mi padre los trajo, un par para mi y otro para mi hermana. Apenas estaba aprendiendo algunas letras y esos pequeños libros acompañados de simpáticos dibujos me divertían mucho. Recuerdo decir a mi padre que le comentaba a mi madre, "Se los compre a un hombre que los vendía en el colectivo" y no olvido nunca, fue la primera vez en la que recuerdo escuchar sobre el trabajo rebuscado, de la necesidad, la gente humilde y esa honradez de salir a vender cualquier cosa con tal de traer algo de dinero a la casa. Puede que en aquel momento no halla comprendido todo en su magnitud, pero algo presentí porque aquel día me quedo grabado para toda la vida. Un ejemplo tan nítido de la realidad de este país de ayer, hoy y siempre. Por ultimo la caja, una caja vieja calculo de zapatos. Llena de viejos soldaditos de plástico y otros juguetes bélicos, tanques, camiones... Y recordé muy lejos en mis años cuando era muy pequeño. El living era el mundo y la alfombra azul el enorme campo de batalla. Donde se batían los ejércitos compuestos por esos rígidos hombres de plástico, en guerras que no llegaba a comprender, pero que con el tiempo entendí de que las ideas no se matan porque ellas matan primero a los hombres. Pero en fin entendía que aquellos soldaditos se mataban... Tan lejos de la concepción de la muerte y del dolor, tan pequeño casi pudiese decir inmortal, sin noción de los años y la vejez. Fueron esas pequeñas figuras las que me acercaron a las cuestiones de los hombres y el mundo real. Casi como si hubiera vivido muchas vidas, supe de cosas que no entendía y vi en aquellos hombrecillos, que temerarios y con arrojo dirigían cargas de infantería sobre el enemigo y se sacrificaban sin pretextos por los suyos, a mis primeros héroes, si aquellas horas habrán forjado valientes en la alfombra! Y uno de ellos que había venido defectuoso, le faltaba una pierna y yo pensaba que era un soldado amputado y lo hacia aparecer cada vez que alguno de los otros lanzaba una granada. Que curioso saber tanto sin conocer nada. Pero en fin que en aquellos años conocí el mundo y los sillones fueron montañas y recorrí valles de dinosaurios y planetas lejanos, conocí el lejano oeste y conduje autos en peligrosas carreras, fui constructor y destructor. Hice la paz como la guerra y grandes amigos en todas las ocasiones. Hay juventud divino tesoro, benditos sean todos aquellos años de mi pasada niñez. Ojala algún día otro niño que siga mis pasos pueda descubrir ese mundo que yo alguna vez viví … Y así volví a guardar todas aquellas cosas, las mas sagradas para mi y siguió la tarde que ya no era como cualquiera de ese día que ya no era como todos...

lunes, 22 de marzo de 2021

Un recuerdo de varias vidas...



 En la belleza de un cielo pintado todos los colores reunidos,
un lienzo misterioso que evoca un infinito.

Un sueño que se descubre lentamente,
ya varias veces vivido.

La vieja cúpula acaricia las nubes, recuerda un tiempo, 
testigo inerte de días lejanos y gentes que se han ido.

Un verano que parte prontamente,
dice adiós poco a poco en cada tarde.

Engalanado de ornamento de oro y fuego inalcanzable,
un fuego que ya he visto y un oro impalpable.

Tiempo que se escapa de mis manos, 
tiempo que no puedo detener.

Parece algún día cualquiera,
a su antojo retroceder.

Instante que capturo en una imagen,
fantasmas de luz todo lo es.

Mi alma se desborda y recuerda en ese cielo algo que fue,
resabio de otra vida un pasado que no puede ver.

Sabrá mi ser en el infatigable inconsciente, cuantos caminos el horizonte me a vislumbrado, 
la brisa que ondea me recuerda a otros veranos por mi mente olvidados.

Quien sabe ese poema plasmado en el cielo,
cuantas veces guardado en los cofres de mi alma forma parte de un tesoro.

Postal curiosa de otra vida y otro tiempo,
de un verano para el que no hay memoria.

Si hay cosas que la razón no explica y el sentimiento atesora,
una nostalgia incomprensible, algo que recuerda el pasado anhelado convertido en sombras.

Y la fama y la suerte venturosa de las vidas que rondan por doquier,
esta vida es un suspiro tan efímero como este atardecer.




miércoles, 24 de febrero de 2021

Himno a un tiempo ido.

 Ella, ahí pasaba siempre tan fresca. El cabello rojizo suelto, una flor en el ojal de un saquito que solía usar seguido. Y unos ojos que eran dos fosas de aguamarina. Tan profundos como misteriosos, luminosos, tanto como un par de piedras preciosas. Ah... esa sonrisa plena, la recuerdo... Se extendía, suave ligera. Unos finos labios rozados y sinceros. Escondían aquellos dientes blancos como el mármol. 

 Era tan completa, era la postal de un sueño. Un imposible palpable. El complemento perfecto para cada vereda que su presencia embellecía, un andar alegre descuidado como el vuelo de una mariposa. Y aquel vestido, que se puso para visitarme... Ella era todo lo que anhelaba, tan ansiada, tan soñada, tan amada, tan mía y tan humana.

 Las horas, las tardes, las noches. Las risas, los poemas, las lagrimas. El bullicio y el silencio. Las conversaciones, los instantes, los recuerdos... Los abrazos, las manos tomadas. Las mil cosas que nos dijimos tan solo en las miradas. Sus ojos de aguamarina, los míos cansados y de mirada firme. El paso del tiempo, la incertidumbre, la ansiedad y el desconsuelo. El desencuentro y al final un adiós definitivo. Sin reproches, dos personas que se quisieron, dos vidas que toman sus caminos...

 Tiempo traidor que te has ido, ya olvide su voz y el color de aquel vestido. Ya casi no la recuerdo y ni los sueños me la devuelven. Vida de hastió, ya no encuentro nuevas andanzas a la vuelta de la esquina. Ya se han ido los cafés aventureros, las horas conversando, la eterna poesía. Ya olvide la forma de sus manos delicadas que se entrelazaban a las mías cuando partía en la noche y de ella me despedía. 

 Quedaron, las palabras los poemas escritos, que no he vuelto a leer. Y las calles que ya no son las mismas. Un paisaje arrumbado de tristezas que llevo guardadas como viejas heridas que no quieren sanar. Esa chica una simple diosa de carne y hueso, se transformo en un espectro que me atormenta en mis recuerdos. Un dulce veneno que a mi corazón le gusta beber. Y no quiero volver a verla, no quiero que la vida en un día cualquiera nos encuentre en un lugar al azar. Porque ya no será la misma y yo tampoco, el tiempo impiadoso nos habrá cambiado. 

 Y como a un loco cada tanto le sorprende la lucidez. Ahí la imagino, esperándome nuevamente a la puerta del trabajo, su fragancia a jazmín, su vestido que la brisa ondea suavemente, aquellos aros que le regale que combinan con sus ojos. Su sonrisa ligera y su rostro sonrojado, mi traje azul, mis zapatos lustrados, la tarde soleada. El eterno instante, las veredas eran nuestras, ella mi mundo entero, un mundo perdido hecho pedazos. Como seguir adelante, no lo se. Se que guardo sus restos entre mis dedos, son cristales tan preciosos que sus bordes me hacen sangrar las manos. Aun así de todas formas, rotos y deformados por el paso de los años, están entre mis mayores tesoros.

 Muchas gracias por tanto, en lo poco que duro aquel tiempo entrañable, donde se cruzaron nuestras vidas. Crecí como persona y aun después al continuar nuevamente mi camino solitario. Sigo reflexionando muchos días y no será siempre, pero maduro en mi conciencia cuando encuentro tu nombre y sus recuerdos en mis absortos silencios.

  



miércoles, 30 de diciembre de 2020

Brindo por...

 Ha llegado el final de este año, un año duro, un año extraño. Pero nunca podre decir un año perdido.

 Perdido para los que ya no abrirán sus ojos el día de mañana, para los ancianos que pareciera que esperan la muerte en un asilo, sentados solitarios viendo como pasan todos los días calcados. Malo para los que no pudieron despedirse de sus seres queridos, para los que la economía que ya los venia golpeando desde antes, hizo que no pudieran poner un plato en la mesa y tener que ir a un comedor padres e hijos a buscar una única y mísera comida para todo el día, para los que se quedaron sin trabajo. Y un año mas para el mendigo que pide en la calle, para el cartonero que come un resto de algo, que encuentra en la basura y se saca el barbijo con sus manos negras para mandarse un bocado e inocente piensa que el barbijo lo protege y de sus manos manchadas de pobreza no toma recado, porque le es natural. Un año mas para los huérfanos que en un orfanato, pasan las fiestas sin pena ni gloria, que no tienen el cariño de nadie, un beso, un abrazo, un juguete, algo decente que comer, que no probaran un chocolate. Muchos ni saben lo que es un chocolate o una coca cola. Para ellos la vida siempre fue la misma pero este año con esta desgracia añadida. 

 Así que cuando leo a muchos en palabras decir, que este fue un año perdido, porque no pudieron salir de vacaciones, comprarse alguna novedad de mercado, salir a un bar, de shopping, a comprarse ropa. Cuando leo y escucho a todas esas personas quejándose de sus problemas primermundistas, problemas egocentristas, por favor y con todo respeto les pido que piensen, en que hay gente, mucha gente, que hoy esta bajo tierra porque no perdió el año sino que perdió la vida, gente común, trabajadores de la salud y tantos otros para los que la vida termino abruptamente. Habrá sillas vacías en estas fiestas. Y para otros no habrá fiestas porque no tienen nada que festejar. 


 Quiero cerrar este año levantando una copa, brindando porque a pesar de todo me espera un mañana. 

 Brindo por; Los que sufren, los soñadores, los apasionados, por los que a pesar de todo creen, por los que peinan canas o tienen alguna arruga y la vida los sigue sorprendiendo, por los inocentes (esos son los verdaderos jóvenes). Brindo por los que se emocionan, los que viven pensando en construir un mañana, los que a pesar de todo siguen creyendo en el amor, por los que se enamoran, por los que aman, por los ingenuos, los que viven felices a pesar de la rutina y los que al llegar la noche se entristecen, brindo por los nostálgicos, por los melancólicos. Brindo por los que aun sangran por una vieja herida, brindo por los que aun regalan flores en la primera cita, brindo por los que aun esperan a la persona indicada, brindo por los que miran al cielo nocturno y cuentan estrellas en la madrugada, por las que se sientan en un banco escondido a deshojar margaritas. Por los poetas, por los buenos amigos, brindo por la vida, por las cosas que fueron, las que no pudieron ser y las que vendrán. A ti que me lees brindo, por los que al final de estas líneas les he sacado una sonrisa y por los que les he sacado una lagrima, por esos que lloran, porque yo también lloro...





martes, 22 de diciembre de 2020

El que escribió de las musas sus letras...

 Que palabras puedo ofrendar en el altar de tu memoria cuando ya esta todo dicho. Cuando para ti sobran las odas y aun así parece que nunca es suficiente el tributo. Cuanto deseaste es lo que antes y mas allá de la muerte tuviste, la fama, el oro, la gloria, el genio! Y perseguiste en días y noches de desvelo el amor inalcanzable, un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz. Incorpóreo, intangible que no puede amar. Eso perseguiste tu!

 Supiste escribir como los ángeles, tu pensamiento supo de un himno gigante y extraño, que anuncia en la noche del alma una aurora. Y lo escribiste domando el rebelde, mezquino idioma, con palabras que fuesen a un tiempo suspiros y risas, colores y notas.

 Tu colosal en las letras, gloria de la poesía, titan de un mundo nuevo que en tu mente se inspira, eres candil eterno para el amante y el poeta, para el que ríe y el que llora, para el que ama y el que amó. Todo su deleite y consuelo. Tus rimas lo son. 

 Del cielo bajaste como baluarte que por un tiempo Dios nos presto y amaste como un mortal y escribiste como un semidiós y padeciste del amor sus deleites y sus torturas y lo lloraste y lo sufriste pero por sobre todo lo viviste. 

 Lo viviste como ninguno y en un borrador dejaste plasmado su recuerdo. Un simple borrador que hoy es obra maestra y principal de toda la poesía de habla Hispana. 

 Cuan efímero tu paso, cuan inmortal en el pensamiento. Cuan el altísimo reverencio tu partida, el sol se eclipso media hora después, que al aire regalarás tu ultimo aliento.

 Si en fin eres espíritu sin nombre, indefinible esencia, que vives con la vida sin formas de la idea. Eres ese espíritu desconocida esencia, perfume misterioso de que es vaso el poeta. 

 Y a quien pregunte por tu nombre y tu creación. Le diré a ese alguien, que es poesía? Poesía… Eres tú.



 Dios te tenga en la gloria, a 150 años de tu partida...




miércoles, 16 de diciembre de 2020

El que oyó de las musas la música...

 No podías escuchar el estruendoso aplauso del publico, pero si el susurro de las musas. 

 Fue tu vida las partituras, el dolor, la soledad, el drama, el talento, el genio, el amor, el ser incomprendido... Fue tu vida el arte, fue algo gigante y misterioso. Fue un lucero, una idea que perseguiste en tus notas, fue un ideal que solo tu imaginaste y lo convertiste en música.

 Gracias, sinceramente gracias por tanto, tu si que fuiste de la música la gloria. Hemos sido dignos de tanto talento tuyo ofrendado? Que se mantiene vigente en el tiempo. Gracias sinceramente gracias, tantas soledades al piano ahogadas, tantos sentimientos en cada melodía, el amor, la añoranza, la nostalgia, la melancolía. Tantas sensaciones... Titan de ensueño, tu si que fuiste del altísimo creación. 

 Hace 250 años tus manos escribieron, tus dedos al piano se volcaron. Gracias eternas por lo que al resto de los simples mortales nos has legado!  






domingo, 15 de noviembre de 2020

Donde van las horas...

  Y a donde van los días, que se difuminan tenuemente en atardeceres que nacen y mueren en la suavidad de la primavera. Un noviembre que pasa indiferentemente, sin grandes acontecimientos. Los días de encierro ya se hacen rutinarios y me sumerjo en mil pensamientos que giran como un frenético carrusel de sueños que se moldean y se rompen en una realidad que detesta a los soñadores. Me pregunto, que ha pasado con todas las ilusiones y esos anhelos de juventud? Acaso duraron el tiempo de los atardeceres de noviembre? 

 Sigo mirando el cielo y guardo silencio y respiro y suspiro. Aquí en este lugar lejano en el fin del mundo. Donde las calles se han vestido de una primavera silenciosa. Quien hubiera imaginado estos años amargos, extraño ser niño y no preocuparme ni por la vida, ni por el mundo y jugar a ser inmortal. Y hoy una realidad que asfixia, que se hunde. Una sociedad infestada de inmoralidad, donde no hay lugar para los rectos ni las personas de honor. Me tiene cautivo y me veo a mi mismo como una vela que se derrite sin pena ni gloria, malgastando vida. Días y noches en las que por suerte de algunas parece que escapo de esta prisión a través de sueños difusos en los que la vida es otra y las personas también lo son. 

 Aun sigo mirando el atardecer y ciertamente siento envidia y admiración por esas nubes que se tiñen de un sol que muere para pronto envolverse de luna. Ellas son libres, al igual que el viento que sopla y los pájaros que las miran... 

 A ti que me lees, así se ve un atardecer de noviembre, desde este lugar tan lejano del mundo.









viernes, 30 de octubre de 2020

Cuando veo tu foto...


 Pasaron los años y veo tu foto
y me pongo triste por lo que fue.

Los tiempos cambiaron a su libre antojo,
ya no queda nada del país aquel.

Criticaban el lunfardo y ahora todos hablan inglés.
Los cafetines se marcharon y el buen vestir también.

Se secaron las vacas,
y no confíes de la mano cuando alguien te la de.

Valores ya no existen, honor y verdad….
Eso que es!

Ahora son todos grises
y garcas por donde mires.

Guardia vieja ya no existe,
son todos sensibles hasta cuando llegan a la adultez.

Y se piensan vivos,
porque se propasan con las minas.

Hombres buenos eran… 
los que se la jugaban cuando tenía que ser.

Te extraño amigo mío,
las calles, las esquinas, la farra y la poesía.

Ahora todos son giles, los modales, la disciplina… 
Y las flacas la carne al lente pa´ que las deseen los pillos que las ven.

Y todos dicen tener calle, 
pero ninguno sabe rebuscarse el bolsillo.

Hay amigo mío, si no te perdiste nada,
vagos, miserables y tantos que con afán le arruinan la vida a doquier.

Si este país no tiene arreglo, vos amigo viviste un sueño.
Al que yo tarde llegue.





                                    A la memoria de mi padre. Felices 90 papá.